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Full text of "Cantos ásperos. Romances de ordenadores"

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FLORIDA 


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Pala 





A Mario Seralín Fornáhidoz 






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ROMANCES 
DE ORDENADORES 











PREMIO MINISTERIO DÍ INSTRUCCION PUBLICA 








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ROMANCE A PUEBLO LA CRUZ 


Quiero cantarte mi Pueblo 

La Cruz, sin más arropancias, 
Que el bagaje de recuerdos 

Que han hecho callo en el alma, 
Al conjuro de un sentir 

Hondo, muy hondo... una infancia 
Amarga hasta el sacrificio 
¡Hasta el sacrificio amarga! 


¡Cómo arrancarte de aqui 
donde el corazón de guarda! 
Pueblo La Cruz, donde anduve 
—En ilusiones descalzas— 
Buscando rumbos, de niño, 
—En hombría apresurada— 
Para mis sueños de vuelos 

De horizontes, sin distancias... 


¡Cómo olvidarte...! si aquí 

La imagen quedó grabada 

De la mano generosa, 

Cordial, afectiva, franca, 

Con que, en más de una ocasión, 
Lenitivo de las ansias, 

Hallé, en tal fraternidad, 

Para mi pobreza amarga. 


¡Si aún están en el recuerdo 
"Don José” y "Doña Natalia”! 


Y tantos otros que aquí 

No quiero nombrar, Que valga 

Solo el reconocimiento 

Que, en lo más hondo del alma, 
Trajo un muchacho del pueblo 

Hasta su hombría hoy blanca en canas. 


Por eso mismo, por eso, 

A pesar de las distancias, 

De mi andar sin horizontes, 

De mis emociones tántas; 

Te quiero evocar así 

Pueblo La Cruz; ¡porque guarda 
El corazón, un recuerdo | 
Que grabó en oro una infancia! 


AS 


Y aquí te canto mi Pueblo. 
La Cruz, sin más arrogancias 
Que el bagaje de recuerdos 
Que vienen desde la infancia 
De quién paseó por tus calles 
—En ilusiones descalzas— 
Sus inquietudes de vuelos 

De horizontes sin distancias... 


10 





ROMANCE PARA UN 
AMIGO DE LA INFANCIA 


Hermano: te llevo aquí, 

Donde, por siempre, se guardan, 
En maletas de recuerdos, 

Los pasajes de la infancia. 


Estás prendido allá, adentro, 
Con alfileres tamañas, 
Acunado, compañero, 

En lo más hondo del alma. 


Miro hacia atras... y me veo 
Tu figura vivaracha, 
Dibujada en lo profundo 

A filo de remembranzas. 


O te veo venir flotando, 

En corrientes de añoranzas, 
A hacerme vivir, de nuevo, 
Aquellas nuestras “andanzas”. 


El Pueblo nos vió a los dos 
—Integrantes de “la barra”-— 
En carreras de “milicos” 
Crucetear tarde y mañana, 


Vos, indicando el camino 


—Señuelo en la disparada— 





Golpeteándoles la boca | 
En tus alardes de audacia. 


Nosotros, siguiéndote, 
Hechos a tener confianza 
Que, donde vos te escurrieras, 
No habría milicos... ni nada. 


¡Cómo suenan esos tiempos, 
Compañero, y con qué ansias 
Te estoy mentando y quisiera 
Volverme atrás en la marcha... 


¿Qué te habrás hecho...? presiento, 
Compañero, tu desgracia... 

No sé por qué se me antoja 

Que alguna cárcel te guarda. 


No porque vos fueras malo 
—Ni porque yo lo descara— 
Ni lo dejara entrever 

La pureza de tu alma. 


Pero vos naciste ya 

Con la desgracia a la espalda, 
En el rancho miserable. 

Que todos los males guarda. 


Y corrieron los dolores 
Apareados a tu infancia 
Y los males detestables 
Del ambiente en que te criaras, 


Y aprendiste a defenderte 

Del hambre, que te acosara, 
Echando maño, ocasiones, 

A estrategias... poco honradas, 


12 





Y otras: corriste ofreciendo 
Mercancías trasnocheras, 
De la carne de tu carne 

Y la sangre de tus venas... 


Destino triste, muy triste, 
Del muchacho de tu laya, 
Que la carne de su carne 
Va a ofrecer... ¡como si nada! 


Nosotros sabíamos bien 

Que eras vos de “gente mala”; 
Pero te queriamos tanto 

Que nada nos importaba. 


Ni el rezongo de “la vieja”, 
Ni toda la "milicada”, 
Pudieron contra el afecto 
Que cada cual te guardaba. 


Si eras de bueno... “buenazo” 
A qué venir con pavadas 
Por separarnos de vos 

El “más bueno de la barra”. 


Hina ARA 


Hermano: pasó ya el tiempo 
Dejando atrás muchas ansias 
Que, una veces, fueron penas 
Y las menos... esperanzas. 


A mí, ya me ves aquí: 
Pluma, cuartillas y... ¡nada! 
¡ Husiones en el pecho 
Y tristezas en el alma! 


Soñando paso las noches, 


O viviendo de añoranzas... 


13 


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Y, además, aseguraban, Las "chancletas bigotudas” 
Sabedoras de los hechos, Y su escuálido esqueleto, 
De cien partos asistidos, 

En los ranchos de mi pueblo, 
Por la negra... en increíble 
Resistencia al frío y al sueño. 


Sin embargo, “Mama vieja” 

Pronta estaba, en cualquier tiempo, 
Al llamado de una madre 

Por un parto... o un enfermo... 

Una sombra —presurosa— 

Era, entonces, en el pueblo, 

Que cruzaba, “chancleteando”, 

De un extremo al otro extremo... 


LR AA er Acro 


Era negra... negra... Negra... 
Cuerpo y ropa, ropa y cuerpo 
Como noche sin estrellas— 
De los pies a los cabellos... 
Menos estos, que asomaban 
Como espuma sobre cieno, 
Coronando tal negrura 

Con un blanco amarillento. 


“Mama vieja” dejó un día 

Sin visita a sus enfermos... 
Las vecinas, alarmadas 

Por lo raro del suceso, 

La encontraron, sobre un catre, 
En extático silencio 

Y una plácida sonrisa 

En el rostro macilento... 


Tenía' dientes... dientes grandes, 
Como el lobo de los cuentos, 

Y unos ojos... ojos pardos, 
Penetrantes... picarescos... 

De esos ojos que escudriñan, 
Curioseando, los adentros 

Y se clavan, como agujas, 
Penetrando el pensamiento, 


De sus dotes de partera 

Se ufanaba todo el pueblo 

Y sus curas del “empacho” 

mr ara y as 
decian las comadres, 

En continuos cuchicheos, 

Que sabía unas "venceduras” 

Contra el “daño” y “los entuertos”. 


F 


De cobrar ni se ocupaba, 

Fuera parto o fuera ungiiento 
-—Y eso mismo es lo que la hace 
Permanente en el recuerdo— 
5u pobreza, conocida, 

La mostraba en los remiendos, 


16 17 








Así cruzó una niñez 
—Entre gritos y lavados— 
Mientras la madre ahuecaba 
Piedras, a puño y a brazo, 
Ganando A sustento a lomo 
De mujer, hecha al trabajo 
De paga ruin y mezquina... 
Y al esfuerzo sin descanso. 


Y con ella fué a la chacra 

A aprender en el milagro 

Del surco... (¡dura experiencia 
Del pan a for ganado!) 

Que no en vano vino al mundo 
Por los caminos bastardos, 

En que se extravía la infancia 
Del niño desheredado. 


Creció así... y así traspuso 
La niñez... Pesada carga 
La vida, le dió asperezas 
Donde pulir esperanzas, 
Que murieron, al nacer, 
En suspiros y nostalgias, 
Que son, a su adolescencia 
Pura, cicuta que mata. 


A diecisiete eslabones 

Su vida se ha encadenado, 
Piensa, mientras que transita 
Sus sentires macerando, 

La chacarerita mustia, 

Como flor de enfermo tallo, 

Y la existencia vacía 

De amor, de dichas, de cantos... 


¡No en vano lleva el estigma 
De un nacimiento bastardo! 


3 





ROMANCE DEL 
LABRADOR ANGUSTIADO 


Tranco zonzón de los bueyes 
Rumiando en la lenta marcha... 
Vientre en surcos de la tierra 
Mostrando al sol sus escamas... 


Letania de la reja 

En el surco modulada... 
Balanceos de mancera 

Con promesas de un mañana... 


Lento paso del labriego 
Siguiendo a la yunta mansa; 
Esperanzas en el pecho 

Y en el hombro la picana... 


La mujer, junto a la tina, 
Muestra su figura escuálida 
Y más allá los gurises 
Correteando tras la piara... 


Tristeza del labrador 

Que, de repente, lo embarga 
Viendo correr los gurises 
Tras el cerdo que dispara, 


Tristeza, tristeza honda, 
De sentir como resbalan 
Por la vida, sus gurises, 
Aprendiendo... a no ser nada. 


21 





¡Pena de impotencia abriendo 
Surco profundo en el alma...! 
¡Paso lento del labriego 
Trabado en desesperanzas...! 


Mansas pupilas que surcan 
Horizontes de un mañana, 
Ven dv de tormentas 
En seis vidas comenzadas.., 


Le va la vida en aquello 

Y la angustia lo anonada, 
Mientras que recapacita 
Tras el compás de la marcha. 


Mira atrás... y ve penurias; 
Mira al frente... y no ve nada; 
Ni horizonte, ni futuro, 

Para aquella gurisada... 


Y asi sigue tras los bueyes 
Con un nudo en la garganta, 
Mientras la desesperanza 
Vuelca angustias en el alma... 


Sabe bien que él vino igual: 

De una chacra... a la otra chacra... 
Sin más norte, ni destino, 

Que el arado y la picana. 


Y eso teme, cuando piensa 

En los hijos de sus ansias, 

Que la herencia sea la misma... 
Y el futuro... y el mañana... 


III AA 


El labriego, como autómata 

Tras los bueyes, lento, marcha... 
¡Por la noche se irá el sueño 
Tras la angustia que lo embarga...! 


22 








ROMANCE PARA LA NIÑA PERDIDA 


Solo quince años tenía 

Y ya era “mujer de todos” 

(De esas mujeres que muestran 
La desvergiienza en el rostro) 
Y, en desparpajo increíble 
Para sus años bisoños, 

Se entregaba, sin melindres, 
En comercio doloroso. 


Venía de la ranchada... 
(Hambre, miserias y lodo, 
Moldeando una adolescencia 
Por turbios rumbos de oprobio.) 
Y, a los quince años, mostraba 
Ya, de mujer, los despojos 
Ajados, en muchas noches 

De cicutas y de hinojos. 


Por los meaños del recuerdo 

Viene a mi, cuando la evoco, 

—Provocativa y sensual, 

Con la picardía en los ojos— 

Cruzando... —con movimientos 

De caderas algo tosco— 

Y arrastrando tras de sí 
borrachos y a viciosos. 


Los viejos la codiciaban 
Y la buscaban los otros... 


23 


Y ella, que de aquello hacía 
Su comercio lastimoso, 
Llegaba hasta el cicutal, 
Con un hombre tras del otro, 
A entregarles de su carne 
Los ya míseros despojos, 


La madre... (treinta años más 
Andando los mismos rumbos) 
Esperaba su regreso 

Con disimulado júbilo, 

Pensando que, en la secuencia 

Del perderse entre los yuyos. 

Iba “más carne a la olla” 

Y en el rancho “había más humo”. 


¡Pobre...! (no quiero nombrarla 
Ni del mote hacer acuerdo; 

Es más profundo el motivo 

Y más hondo el sentimiento) 
¡Pobre niña! con quince años 

Y ya su carne ofreciendo... 

¡Pan que quien sabe qué lágrimas 
Le arrancó de los adentros! 


PALA CARITA A AAA rr ra 


Solo quince años tenía 

Y ya era “mujer de todos” 

La madre... treinta años más 
De cicutas y de hinojos... 

Las dos, desde la ranchada, 
Traían, por caminos hondos, 
Un destino cincelado 

En hambres, vicios y oprobios... 


24 





DON PEDRO CRUZA LA NOCHE 


¡Don Pedro! setenta inviernos 

Combando sus piernas chuecas 

(Arcos Sus ah al lomillo 

De Tablada a la frontera, 

En cincuenta Me años 

De trotear de huella en huella). 


Primero: fué domador 

De esos... “de meniar cidera”; 
Después se largó al camino 

Á tropear vacas ajenas, 

Sin más norte, ni destino, 
Que “dir y pegar la gúelta”. 


De mozo supo tener 

Por allá... por la frontera, 

Un rancho donde llegar 
("Deslomáo de tantas leguas”) 
Sintiendo el qe: por dentro, 
Y hablando el alma... por fuera. 


Hasta que la mocedad 

Fué pasando y se hizo cierta 
La ley que le da al cristiano, 
Que no supo “atar querencia”, 
Por compañero: el camino 

Y por yunta: “la pacencia”, 


Paciencia y resignación, 
Que desde gurí tuviera, 


25 





Lo fueron atando al yugo 

De una sufrida existencia, 

Que anduvo setenta inviernos 
Crudos... por dentro y por fuera. 


¡Paciencia y resignación...! 

(¿Qué cosa —de nó— le queda 
Ahora que ya ni a tablada 

Puede ir, arreando hacienda, 

El, que conoció el camino 

Pasto a pasto y piedra a piedra?) 


A él, que le aguantó el corcobo 
A un potro en cualesquier senda 
Y que apuntaló horizontes 

Por caminos sin querencia, 

Le quedan, por todo apresto, 
Resignación y paciencia. 


Cuando intentó jubilarse 

Le dijeron que él no era 
Pedro Soca... (“conocido 
Como la ruda y la menta”) 

Y, sin más aclaraciones, 

Se horquetó... y pegó la vuelta, 


Por eso, ahora —entre barriales— 
De San Luis a la frontera, 

Cruza inviernos y anda noches, 
Sin más norte, ni más cuenta, 
Que encontrar un “campo santo” 
En cualesquier viscachera. 


¡Don Pedro! (“tan conocido 
Como la ruda y la menta”) 
Con su carga de tabaco, 
Vivoreando entre palmeras, 
¡Cruza la noche del tiempo 
Y quizá que no amanezca! 


26 





CANTO PARA DOS TROPEROS 


Ibamos por el camino 

Trote y trote... tranco y tranco.., 
Los dos, con rumbo a la feria, 
En procura de trabajo, 


Ibamos por el camino 

Trote y trote... tranco y tranco. 
Con los matungos transidos 

De tanto andar a ese paso... 


” 
+ 


Ibamos por el camino 

Trote y trote... tranco y tranco.. 
El trotecito: chasquero... 

El tranco: para aliviarlo... 


Ibamos por el camino 

Trote y trote... tranco y tranco.. 
Leguas y leguas prendiendo 
Dos silencios sobre el basto! 


Ibamos por el camino 

Trote y trote... tranco y tranco.., 
Cada cual, pa sus adentros, 

Sus desgracias calculando, 


Ibamos por el camino 

Trote y trote... tranco y tranco.., 
Vino el agua, vino el viento, 
Con sus furias a atajarnos; 


27 














Y seguimos el camino 


Trote y trote... tranco y tranco.., 


Nada importa un aguacero 
bra tropero veterano |! 


Tbamos por el camino 


Trote y trote... tranco y tranco.., 


De pronto él se vino al suelo, 


Redondito, del caballo... 


Yo lo alcé como Dios quiso 
Sobre el lomo del tubiano 
Y, terciáo, lo llevé ¡al pobre! 
De regreso pa su rancho... 


Lo dejé... y me fuí a la feria 
A seguir con mi trabajo; 
Que tropear es mi destino 


Llueva piedra... o caigan rayos... 


Al volver... lo encontré frio 
Junto a tres hijos llorando... 
Una mesa... cuatro velas... 

Y, al final, el camposanto... 


Desde entonces sigo solo 

Ei y trote... tranco y franco... 
Dura la vida'e tropero... 

Mura y sufrida... caracho! 


+ 
* * 


28 








¡AY! PENA DEL NIÑO AQUEL... 


De noche prendía al boliche 
Su figurita esquelética... 
(“Busca-hombres “le llamaban 
Y, la verdad, que era aquella 
La misión que lo llevaba 

Á recostarse a la puerta, 

A la espera del mendrugo 
Que... su sangre produjera...) 


¡Ay! destino de muchacho 
Del "cinturón de miseria” 

Del triste “pueblo de ratas” 
De una historia cruda y fétida, 
Que tiene más de horrorosa 
Cuanto más se la recuerda. 


¡Ay! dolor de verlo allí 
Junto a la ventana aquella... 
(Ojos vivos, curioseando 
Detrás de posible presa, 

Que llevar hasta su rancho, 
En la noche cicutera). 


¡Ay, pena...! la pena inmensa 
De niño que así se pierda... 
¡Ay, dolor...! dolor profundo 
De madre que así proceda, 
Acuciada por el hambre 

Y angustiada de miseria... 


29 





¡Ay, angustia...! angustia enorme 
De tal niño y tal trajedia; 

De tal saber que es posible 

Tal dolor, tanta miseria, 

Sin que le busquen remedio 

Los que buscarlo debieran. 


AS Erre rr rr dd 


De noche prendía al boliche 
Su figurita esquelética... 

Y era un niño con apenas 
Diez años —si los tuviera— 
Aunque vividos de angustia 
Llevara, quizá, cuarenta... 


¡Áy, pena...! la pena inmensa 
De niño que así se pierda... 
¡Ay, dolor...! dolor profundo 
De madre que así proceda... 


ROMANCE DE DOLOR Y MISERIA 


as 


Desde el rancho hasta la Estancia 
Se estira casi una legua... 

¡La distancia importa poco 
Cuando un pobre la rumbea...! 


Apuntalando la tarde 

Va un muchacho, rumbo a ella... 
¡Doce años, arrebatados, 

En hombria contrahecha...! 


La madre quedó en el rancho 
—¡ Fiebre, dolor... y miseria !— 
En espera de la ayuda 

Que el patrón mandarle quiera. 


¡Quince días que no lava! 

¡ Quince dias indigencia, 

Con fiebres todas las tardes 

Y en las noches... fiebres nuevas ! 


Quince días que son siglos 

De dolores, que no menguan... 
¡El tiempo tiene, en el pobre, 
Sabor de angustia, que pesa... ! 


Quince días de ventosas 


Y de toses barullentas, 


31 





Cualquier pobre lo rumbea. 
¡Petronilo Caraballo 
Bien se sabe la sentencia! 


Desde el vientre de la madre... 
(Castidad alcanzando, apenas, 
Hasta el borde —crudo y áspero— 
De catorce “primaveras”') 

Desde el vientre de la madre 

Que empezó su peripecia, 


—¿Padre...— Y ¿qué...? ¿no basta el 


surco...? 


Lo demás... es apariencia, 
—¿Padre...?— no; ahí está el motivo 
Y ahí, también, la diferencia. 


¡ Petronilo Caraballo 
hijo de “la Portuguesa”! 


Niñez diluida en suspiros, 

Hambres, moquetes y penas... 

Pesar de amores en ansias 

Perfilando una existencia... 

¡Ay! del niño que, de niño, 
lo Mega a serlo, siquiera... 


¡Ay! de la niñez perdida, 
¡Ay! de la niñez bastarda. 
¡Ay! de la vida, la vida 

Que incuba así sus desg . 
¡Ay! del hombre bajo el peso 
Que abruma en pesar el alma. 


¡Petronilo Caraballo 
Hijo de “la Portuguesa”! 








Niñez pesando en pesares 
Que omnubilan la existencia... 
Sueños que troncha la vida, 
Ansias que trunca la suerte; 
Vida que no es tal, vivida, 
Sino vida por la muerte... 


— IIl — 


¡ Petronilo Caraballo 
Hijo de “la Portuguesa”! 


Hombria alcanzada de golpe... 
Tan pronto, que ya está muerta 
En muerte de desventuras 

Con hondones de trajedia, 
Quiso ser... y no fué nada; 

Tal su historia, triste y cruda... 
¡Dejó todo en el camino 

Tras los golpes de la lucha! 


¡ Petronilo Caraballo 
lijo de “la Portuguesa”! 


Ahí está —piltrafa humana— 

Entre copas y botellas... 

¡Que se acorta así el camino 
Cuando es dura la existencia ! 

Bebe y bebe sin descanso, 

Que el beber ya no hace cuenta... 

¡ Que entre el ser... y el no ser nada, 
Hay muy poca diferencia... ! 


¡ Petronilo Caraballo 

Hijo de “la Portuguesa”! 
—¿Padre...? —No; ahi está el motivo 
Y ahí, también...! la consecuencia! 


37 


Fa a - db e E = Fm: 34 a 5 = M2 
E E AE — ja e E 2 ZA A A A A E A 





Por ellos prendió a la tierra 
La raíz de sus desvelos, 

En ardorosos veranos 

Y en liritantes inviernos. 


Por ellos dejó en la chacra 
Lo mejor de sus esfuerzos, 
Clavó su rumbo en los surcos 
Y amalgamó sus intentos; 


Intentos que dieron fruto 
En pan caliente y fraterno, 
Para saciar de seis bocas 
Las ansias de los deseos. 


Por ellos Juan se hizo manso 
El ue era duro por dentro— 
Por ellos se fué “amoldando” 

A aguantar más de un denuesto. 


Por ellos, también, ayer 
> decoro —a puro silencio— 

mandato imperativo 

De un desalojo violento; 


Que a Juan, que en la chacra puso 
Sus ansias... su fé... su esfuerzo... 
Lo dejó, al punto, en la calle 

Sin tierra... sin pan... sin techo... 


Y ahora va, sin rumbo fijo, 
Por caminos polvorientos, 

La fé y las ansias perdidas 
Y alma y corazón deshechos. 


Sin norte, guía, ni destino, 
Juan es un pobre esqueleto, 
Que amalgama desventuras 
En maletas de silencios. 


42 








Seis hijos y una mujer 
Lo van chuceando por dentro, 
En angustias de futuro 

¡Sin tierra, sin pan, ni techo...! 


43 

















Y, en cuatro años, la mujer 
Le regaló tres pequeños, 
Que eran, para el labrador, 
Lenitivo —siempre bueno— 
Cuando las desesperanzas, 
Crudamente, lo abatieron. 


Y así se sintió vivir 

—Como nunca lo había hecho— 
Y no importaron sudores 

Y no importaron esfuerzos, 

No importaron madrugadas 
—Ni en verano ni en invierno— 
Mientras la vida le diera 

Sus caricias como premio, 


Caricias que fueron vida, 
Fueron luz y fueron sueños, 
Que, en aquella alma sencilla, 
En dicha se convirtieron 

Y trocaron esperanzas 

En quietudes y en sosiegos 

Y en la paz espiritual 

Tan soñada del labriego. 


Sin embargo: esa su dicha 
Pudo ser, muy poco tiempo... 
Se le fueron los gurises 

Por los rumbos del silencio 
Y la madre, estremecida 

De dolor, se fué tras ellos. 

Y a él... lo llevan esposado 
¡La locura es su remedio! 





ROMANCE PARA UN HERMANO 


Hermano trabajador 

En las más rudas faenas, 

Que al campo le has dado todo 
Lo mejor de tu existencia... 


Prepárate que se viene 

Otro invierno... y otra vuelta 
Llegarás al pajonal 

En procura... de miserias. 


Y allí se irá el reumatismo 
Á entumecerte las piernas 
Y a clavar sus aguijones 
Con terrible intermitencia. 


Y alli irá la tos a hacerte 
Compañía en las noches o a 
En que el hielo cuaja el alma 
De Alt y de impotencia, 


Ya tendrás tus largas tardes 
—Con lloviznas cenicientas— 
De prisión, en la aripuca 
Que te sirva de vivienda. 
Ya tendrás tus temporales 
De inacción... y carne negra 


Dando al diablo con los cálculos 
De una paga suculenta... 


4 





Y después de todo eso 

—si aún resistes otra prueba— 
Llegarás hasta tu rancho 

A encontrarte... otra tragedia, 

¡Que es destino de los pobres 

Del dolor vivir en vela! 


Y el tuyo no ha de ser otro * 


Que el de tu estoica ascendencia, 


Con padeceres iguales 

A travez de muchas décadas... 
¡Ah, la incomprensión, hermano, 
Cuántos dolores genera... ! 


+ 
* E 


40 


ROMANCE PARA UNA NOCHE 


En el reloj de la iglesia 


—Mentira de luna llena— 


La noche canta las horas 
Con rítmica intermitencia; 
Sus sonoras campanadas 
Parece que le midieran 

La dimensión a los ecos 

Con que el silencio se puebla. 


La ciudad duerme el cansancio 
De sus horas de faena, 

Mientras que el cansancio mio 
—Que no duerme, vive en vela— 
En un banco de la plaza 

Sus angustias despereza, 

En tanto que el corazón 

Con fuerte ritmo golpea... 


El silencio de esta noche 
Invita a soñar... y en ella 
Cabalgando el pensamiento, 
Por viejos senderos lleva 

Y al conjuro del recuerdo 
—Llama viva que despierta— 
Enciende fuegos dormidos 

Y prende apagadas tcas... 


La noche se vuelve, entonces, 
De tristezas mensajera; 


49 


Viene a mi un pasado pleno 
De cansancio y asperezas 

Y siento que el corazón 

Su fuerte ritmo acelera, 
Como queriéndole huir 

Al motivo que lo apena 


A AAA AAA AAA IIA 


El reloj sigue cantando 

Con porfiada intermitencia, 
Mientras que el cansancio mío 
—Que no duerme, vive en vela— 
Huye de esta soledad, 

Donde angustias despereza; 

Porque los dormidos fuegos 

¡Son llamas que, adentro, queman ! 





GIMEN LOS EJES RESECOS... 


Traqueteo... traqueteo... 

Con gemires de dentera, 

Que van pegando a la tarde 
Tajos que agrietan la siesta, 
Como si fueran cortando 

La quietud del sol que quema. 


Balanceos... balanceos... 

Con el ritmo de la huella 
Que en el zig-zag de su trillo 
Para la marcha moldea, 
Mientras que el sol pinta escamas 
Al lomo, que cabecea. 





Punteando los dos barcinos 
—PDestinos de mansas bestias— 
Cual oteando el horizonte 

Que nunca su fin le muestra, 
Emerge su medio punto 

Sobre el lomo de la cuesta, 


Carretón viejo — ¡nutrido 
De caminos polvorientos! — 
Marcha... —señuelo cansino 
De los pagos y los tiempos— 
Con seis gurises encima 
Y un carrero somnoliento, 


51 


La ranchada está a tres leguas 
Y allá va... Su cargamento 
Son aquellos infelices 

Sin chacra, ni pan, ni techo, 
Con horizontes oscuros 


Lejos... muy lejos... muy lejos... 


Han de arranchar por alli 
Sin destino y sin consuelo... 
Y como sintiendo aquella 
Pena inmensa de sus dueños, 
En la huella polvorienta 
Gimen los ejes resecos... 


52 


ROMANCE DEL AGUA MANSA 


Agua mansa... suavecila... 
Cayendo lenta... muy lenta... 
Con presencia de suspiros 
Colgando, en la tarde quieta, 
Para quién ojea añoranzas 
Del tiempo en la polvareda, 


Ay! mansedumbre que cala 


Y en la profundo penetra... 
Afuera: mansa la lluvia 

Y adentro: mansa tristeza 
Con garúas de pesares 

La que en congojas penetra. 


Ay! el agua mansa... mansa... 
—De suavidad traicionera— 
Que cala muy hondo el alma 
Con segura persistencia... 
¡Dolores vueltos garúas 

Al conjuro de mis penas! 


Ay! del agua mansa... mansa... 
—De hondo recuerdo, que hiela— 
Penetrando en los adentros 

Y calando hasta la médula, 

Ay! los dolores MNovidos 

Del cielo de mis tristezas. 


53 





Ay! del agua mansa... Mansa... 
—De mis pesares sin mengua— 
Lloviendo sobre mi vida 

Y penetrando muy lenta 

Como buscando empaparla 
Hasta la última molécula. 


Ay! del agua mansa... mansa... 
De recuerdos, que se adentra 
Por los resquicios del alma, 
Cual si el tiempo la trajera 

A dejar penar por dentro 

Y en las sienes... polvareda. ANA PROD 
Ay! mansedumbre que cala... 

Av! mansedumbre que hiela... 

Afuera: mansa la lluvia... 

Y adentro: mansa tristeza 

Vuelta garúa de pesares 


Del alma, en la tarde quieta. | ROMANCES DE 


Ay! del agua mansa... mansa... 


Que, en segura persistencia, e 

Le está dejando suspiros ORDENADORES 
Colgando. a mi vida inquieta 

Mientras añoro recuerdos 

Tras su turbia intermitencia. 


Afuera: cesa la lluvia... 
Adentro: ¡recién comienza! 


4 





Oficio de ordeñador 

No es oficio de cualquiera; 
Ni es oficio de una noche 

Ni una semana, siquiera. 

Es cosa de continuar, 

Por las semanas enteras, 

Por crudo que sea el invierno 
O el verano lo enloquezca... 


Es de dormir, si se puede, 
Por medias noches, apenas... 
De levantarse aunque yele 

Y de ordeñar aunque llueva... 
Es de agacharse y meterle, 
Entre un infierno de overas, 
Aunque los brazos le tiemblen 


Y aunque el cansancio lo muela... 


Y cuando usté, por razón 
De un achaque, no se sienta 
Con ganas de levantarse, 

O que le fayen las fuerzas, 
Ha de tener que sacarlas 
De usté mesmo, como pueda 
Pues la leche debe estar 

En hora en la carretera, 


Oficio de ordeñador 
No es oficio de cualquiera... 


Hay que ser duro... curtido... 
Muy parejo... y otras yerbas... 


58 





AHORA SOY ORDEÑADOR 


Ahora soy ordeñador 

En antes fui chacarero... 
Me ha cambiado de trabajo 
El patrón... de puro bueno. 
(¡Las madrugadas iguales... ! 
¡Igualitos los inviernos... !) 


Antes le daba al tractor, 
Ahora, apoyo los terneros... 
Cambié terrones y surcos, 

Me metí al estercolero:; 

Pero... por el sacrificio 

Gano más... ¡veintiocho pesos! 


De la chacra a los galpones 
Pa dir, hay que ser parejo: 
No aflojarle a los tirones 

Ni cuerpiarle a los inviernos... 
Aguantar, cargando tarros, 

Y embarrarse hasta los pelos. 


Ahora empiezo a media noche... 
(Claro, que hay que ser parejo... 
Pero es algo, en el trabajo, 
Mejorar veintiocho pesos; 
Que no al ñudo los patrones 
Saben ser... como son ellos. 


59 


¿Que me embarro...? y ¿qué he de 
hacerle...? 

¿Que me canso...? y ¿qué hay con eso? 

¿Que no duermo dor las noches 

Y entre moscas me aquerezo? 

Bueno... por el sacrificio 


Gano más... ¡veintiocho pesos! 





SOMOS DOS ORDEÑADORES 


Somos dos ordeñadores : 

Yo y don Plácido, 

Yo, pisando los cuarenta; 
El, o ES AS largos. 
¡Somos d madrugada, 
Entre el Dártcid: y tiritando! 


Somos dos ordeñadores 
En el tambo... 

Yo soy fuerte, todavía, 
No me canso... 

A él, lo atacan la cintura 
Y el lumbago... 


Somos dos para un infierno 
Blanco y negro, negro y blanco; 
Somos dos —de madrugada— 
Llueva, truene o caigan rayos. 
Somo dos, entre un ejército. 
De holandesas... y de tarros. 


Somos dos ordeñadores, 
Sueldo escaso... 

Y en cadena interminable 
Tarro y tarro... 

Entre E barro y el estiércol. 
Desfilando... desfilando... 


61 





Somos dos ordeñadores 

En el tambo... 

Peones ¡ay! sin más motivo 
Que ir llevando 

Un mendrugo miserable 

Pa su rancho. 


Los veranos... mosca y Mosca; 
Los inviernos... barro y barro; 
Y en la noche, interminable, 
Entre estiércol y cansancio, 

Un infierno, que no acaba, 
Blanco y negro, negro y blanco... 


Al patrón lo veo, ocasiones; 
Renegando... 

Con el precio, si no sube; 
Con el rinde, si es escaso; 
Pero nunca, nunca, nunca, 
Por nosotros preguntando. 


A él le Sia más el precio 
Y el ganado, 


A él le importan más los créditos 


Y el banco... 
¡Que la vida y los achaques 
De don Plácido! 


Somos dos ordeñadores 

En el tambo... 

(Somos dos para un infierno 
De holandesas y de tarros) 
Que la vida, entre el estiércol, 
Poco a poco, van dejando, 


Somos dos: yo, en los cuarenta; 
El, sesenta y pico largos... 

Yo soy fuerte, todavía, 

Voy tirando... 


62 





El, sin fuerzas ya, ocasiones, 
Trastabilla con los tarros. 


A él la tos lo aprieta fuerte, 
Con el frío y el cansancio, 
Cuando seca en la holandesa 
Los sudores del lumbago, 

O se tuerce, entre quejidos, 
Largos... largos... 


Este invierno quedo solo... 

¡ Pobre Plácido! 

Hay seis bocas que lo esperan 
En su rancho... 

¡Y él, tosiendo, entre quejidos, 
Trastabilla con los tarros! 


63 


AN] 





O TA 
' cd! 


hs y pel UAT 





Por más cansancio que lleve 
V'a tiritar en silencio; 
Renegando con la vida 

O p. .untiándolo al invierno, 
Que le trái calamidades 

Y le deja... vida menos... 


Ni en invierno ni en verano... 
Ni en verano ni en invierno... 
La diferencia es escasa... 


El sufrir es siempre el mesmo... 


Es un mesmo padecer, 

Es un mesmo andar creyendo 
Que, del pión, hizo la vida 
La estampa del sufrimiento... 





ERA PION, COMO NOSOTROS... 


Fuí al potrero de "las secas” 

A llevar unos terneros 

Y allí estaba —¡el pobrecito !— 
Balanceándose en un ceibo... 
(¡Todavía lo estoy mirando 

Con la soga en el pescuezo!) 


Era pión, como nosotros... 

Era pión de dedos chuecos, 

Con el callo en el pulsar, 

Que es la marca del tambero; 

La señal de ordeñador 

Que no borra más... ni el tiempo. 


Era así y vivia feliz 

Con mujer y dos pequeños, 
A pesar de privaciones 

Y a pesar del poco do; 
Porque le sobraban fuerzas 
Pa ordeñar... como los buenos. 


Pero le vino la fiebre 

Esa... que ataca al tambero 
Y lo enfría en los veranos 

Y lo enciende en los inviernos 
Y lo deja convertido 

En piltrafa... o poco menos. 


67 








La mujer se contagió... 
Se contagió el más pequeño... 
Y, entonces, el rancho aquel, 
Donde había paz y contento, 
De la noche a la mañana 

Se convirtió en un infierno. 


Lloró, de angustia, la madre... 
Lloró, de fiebre, el pequeño... 
Y, envuelto en desesperanzas, 
Era un fantasma Nemensio, 
Que al tambo venía, obligado, 
Tiritando... y medio muerto. 


Hasta que se los llevaron 
—A la mujer y al pequeño— 
Los dos en un mesmo día, 
Los dos en un viaje mesmo... 
Y atrás, tiritando fiebre, 
Triste y dolido... Nemensio. 


Del giiérfano se hizo cargo 
La mujer del chacarero; 

Y a él... ayer lo encontré 
Balanceándose en un ceibo. 
¡Ya no tirita de fiebre 

Ni sufrirá en los inviernos! 


pares nrrir ira 


Dicen que el patrón bien pudo 
*Mandarlos a un tratamiento .. 
Que pudieron mejorarse 

S'iban a Montevideo... 

Vay'a saber si es ansí... 

Mejor no pensar en eso... 


* 
* + 





YO DENTRE DE ORDENADOR... 


Cuando usténtra en el galpón, 
Las primeras veces, tiembla... 
De un estremo al otro estremo 
Ha de crer que hay una legua... 
Y, si es flojo de cintura, 

Ni qué hablar... no s'endereza 
Y ha de dir casi en cluquillas 
De una overa a la otra overa... 


Si no tiene voluntá 

Vale más que no se meta... 

No hay muñecas que resistan 

Y no hay brazos que no sientan... 
De chambón, en el apuro 

V'a querer sacar más juerzas 

Y ahí, nomás, se va ir quedando 
Sin que usté se dé ni cuenta... 


Ines cert Po Eu 

| galpón y a deja, 
on ell y el esfibicol 

Y entre moscas quereseras... 
De dormir, pierde costumbre... 
Que a las doce se comienza... 
Pa dormir... ya tendrá tiempo 
Cuando vaya bajo'e tierra... 


gal peaje el galpó | 

abi, nomás, penando, empieza... 
¡Yo dentré de ordeñador 

Y ahora soy... un hombre a medias! 


69 











7 


Al rico... lo ayudan todos... 

Al pobre... ni aunque lo clame... 
Al patrón... le hacen ofertas... 
Al pión... no le ofrece naides... 
Del patrón se ocupan todos... 
Del pión...? para qué ocuparse? 


Yo trabajo y él pasea... 

Sin embargo, donde se hable, 
Dicen qu' él se sacrifica... 

Lo ponderan por lo que hace, 
Sin pensar qu'el pobre pión 
Es quién leva la pior parte, 
Es quién vive'entre el estiércol, 
Quién trabaja... y se deshace, 


El tambero... es el patrón... 

Yo soy pión... y a no engañarse... 

Que una cosa es ser tambero 

Y otra, esclavo... sin levante. 

Tambero no es el que ordeña 

—Eso fué en el tiempo de antes— 

Ahora el que ordeña es el pión 

El... pasea por todas partes, 

¿El tambero...? es el patrón... 

Yo soy pión... j a no engañarse... 
10 


El vive nadando en plata 
¡Yo apenas si mato el hambre! 


74 





NO VALE NADA EL CRISTIANO 


Yo he visto muchos patrones 
Por un toro preocuparse 

Y solo al verlo tristón 

Tráir Dotor de cualquier parte; 
Aunque le cueste un platal, 

Se gaste lo que se paste, 

Qu' el asunto es protegerlo 

De una peste que lo mate... 


Pero no he visto a ninguno 

De un pobre pión lamentarse, 

Que lo deslome una overa 

O una fiebre lo acalambre... 

Si acaso, val hospital 

Donde... (¡Dios me libre y guarde!) 
El pobre pión muere solo 

Sin bicho que lo acompañe. 


Y he visto a un ternero de año 
Vacunarlo... y priocuparse, 
Porqu'es hijo de importáo 

O porqu'es pura la madre... 
Pero no he visto a un gurí 

De un pión, tratar de manera 
Que una peste no lo ataque 

O una madre no lo pierda... 


Van a crer que son mentiras, 
De juro... los que esto sepan... 


75 





Pero hay que vivir aquí 
P'apreciar la diferencia... 
Qu'entre un toro y un cristiano 
—Aunque mentira parezca— 
El patrón elije al toro 

Por la plata que le cuesta... 


Yo he visto muchos patrones 
Por un toro priocuparse... 

¡Y he visto morir a un pión 
Sin bicho que lo acompañe! 


76 


USTE LOS OYE DECIR... 


Usté los oye decir 

Que no hay pión que sirva p'algo... 
Que uno es maula... otro chambón... 
El otro, “ruin píal trabajo”. 

Que uno tiene poca juerza, 

Que otro tiene muchos años... 

Y al final... que no hay ninguno 
Que les sirva pa... un caracho. 


Usté los oye decir 

Todo eso... y a cada paso 

Hasta jurar que no sirven 

Los que hay en el propio campo. 
Dicen así y lo repiten 

E serios y, a cala rato, 
Maldicen contra los hombres 
Que les van salvando el tambo... 


Pero ninguno le dice 

Que pocos piones... —y escasos— 
Le han hecho juntar la plata... 
Lo han hecho dueño de un tambo 
Que vale cuarenta veces 

Lo que él... ni llegó a soñarlo 

Y que no iba a conseguir 

Sin aquellos “desgraciados”, 


Y no le dicen, tampoco, 


Que esos piones llevan años 


"El 


Pasando vicisitudes, 

Ganando malos salarios, 
Durmiendo como Dios quiere, 
Comiendo un puchero escaso 
Pa que él se pasé orgulloso 
Como dueño de un gran tambo. 


¡Si de desagradecidos, 

Claro, que el mundo está lHeno...! 
Y es fácil decir: “no sirve” 

Del pión que sufr' en silencio; 
Porque ha de agachar el lomo, 
Sin protestas ni lamentos, 
Cuando una mujer lo espera 
Junto a unos hijos pequeños... 


Yo digo... sería mejor 

Que el hombre se conformara, 
Con el capital que ha hecho, 
Sin hablar del que trabaja, 
Del que sufre, por servirlo, 

Y aguanta, en las madrugadas, 
Los tirones de un invierno 
Que yela hasta las entrañas. 


PT ES 


Usté los oye decir 


Que no hay pión que valga nada... 


Pero a ninguno le oirá 
Confesar como lo paga. 


78 








VIVEZA CRIOLLA, LE LLAMAN... 


El patrón no sabe ler... 

Sin embargo, sel' arregla 

Pa tratar con abogaos 

En los Bancos hacer prendas, 
Y burlarse de la ley, 

Siempre que la ley contenga 
Ventajas p'al pobre pión 
Cuando a su servicio dentra.., 


¿Del seguro?... ni qué hablar 
Qu'él maniobra, y mañerea, 
Pa eludirlo, y no pagar, 
Aunqu'el pión sufra y se amuela... 
Del salario que usté firma 

Al qu'el paga, hay diferiencia: 
O usté firma... y se conforma 
O usté cobra... y qued'ajuera. 


Los descuentos que le saca 
—"Pa la caja y otras yerbas"— 
Son el másimo... aunqu'el pago 
Ni se acerque a lo que deba... 
Si usté chiya... en el pecáo 

V'a tener la penitencia... 

O usté aceta —y se conforma— 
O de nó... del tambo vuela. 


El patrón no sabe ler 
Sin embargo se la arregla 


Pa embromalo al pobre pión... 
¡ Y pagarle lo qu'el quiera! 


PO 





Y no matamos a naide 

Ni a ninguno amenazamos,; 
Sin embargo se intentó, 

Con la fuerza, darnos palos... 


Y a ellos, que a una Ciudá 
Por poco la están matando, 
Los recibe un Presidente, 
Los adula un Comisario 

Y el Gobierno se reúne 
Pendiente de contentarlos. 


¿Es que puede ser ansí 

La justicia, en la que tantos 
Ciframos las esperanzas 

De pobres desheredados...? 

¡A ellos... les dan audiencias 
Y a nosotros... nos dan palos! 


rra o 


Revivirán los cristianos... 

Los enfermos tendrán leche 

Y la tendrán los muchachos... 

El patrón se jatará 

Del nuevo precio alcanzáo 

Y el pobre pión... —como siempre— 
¡Ganará el mesmo salario! 


82 





¡LA PUCHA... 
ES DURA LA VIDA: 


A la sombra de mi rancho 
Paso las horas pensando... 
¡La pucha... es dura la vida 
Cómo sufren los de abajo! 
A la sombra de mi rancho 
Paso las horas pensando... 


ÁA mí me baldó una overa 

En los galpones del tambo 

Y aquí estoy, hecho una lástima, 
Con la suerte renegando 

Y rogando a Dios me deje 
Volver de nuevo al trabajo. 


Menos mal que a mí mujer 
Las fuerzas le están sobrando 
Y ella consigue, en la tina, 
El pan para los muchachos; 
Que, de nó, es de enloquecerse 
Est'estar hecho un pingajo. 


Yo fuí capaz, en un tiempo, 
De ordeñar cincuenta Larros, 
Aunque dejara la vida 

En los galpones del tambo, 
Con tal de ver los gurises 
Barriga llena... y jugando. 


83 








Del mayor no hago cuestión, 
Pues ya puede dir tirando... 
(Con quince años, ya es un pión 
De pal es sus ocho tarros 

Y, si Dios lo deja hacer, 

Va salir como quebracho). 


Pero el caso es que otros cinco 


Piden pan... y hay que buscarlo... 


La vida es ansí, canejo 

De perra, con los de abajo; 
Que por algo nació el pobre 
Paguantar los cimbronazos. 


E O 


A la puerta de mi rancho 
Paso las horas pensando, 
Que los pobres han nacido, 
Pa ir diseracias amasando, 
Mientras Ta vida les deja 
Mil tristezas a su paso... 


UN CAPRICHO... ES UN CAPRICHO 


Don Lorenzo pidió el campo 

Y dicen que hay qu' entregarlo... 
Habemos catorce piones 
Trabajando en este tambo, 

Todos piones con familia, 

Todos piones con muchachos, 
Que, por fuerza, hay que vestirlos ; 
Que piden pan... y hay que tráirlo. 


Si la ley es ley... no hay duda 
Ouw'el hombre estará esperando 
Que se le dé la razón 

Y se aplique, en este caso, 

Sin importarle un comino 

De mujeres... ni muchachos, 

De piones que pasen hambre 
O queden de cruza-campos. 


Ansina, nomás, son ellos... 

Sin entrañas... desalmaos... 

Y un comino les importa 

De que sufra un pobre diablo, 

En cuestiones de intereses 

Al dolor... ni le hacen asco... 
Ellos miran por lo suyo 

Y... ¡que sufra el qu' está abajo! 


Don Lorenzo pidió el campo 
Pu'el capricho de mirarlo 


85 








Sin chacreros, ni tractores, 
Sin ovejas... y sin tambo... 


¿Que los piones... —¡ infelices I— 


Quedarán de cruza-campos? 
Eso... solo son ho miionario 
Pa un DR millonario, 


AS 


Don Lorenzo quiere el campo... 
Y, por ley, hay qu' entregarlo... 
Que los piones se joro 

Si se quedan sin trabajo... 
Que se amuelen los gurises 
Cuando vean el pan escaso., 

Un capricho, es un capricho... 
Lo demás...! se wal caracho... 


Á 
+ * 





HOY COBRAMOS LA QUINCENA... 


Voy contento pa mi rancho... 
¡Hoy cobramos la quincena! 
¿Que no alcanza...? ya sabemos; 
Pero, al menos, remedea... 

Está claro, que comprarse 

No se puede... ni una media... 

Ni mi china —qu' es un án ES 
Ni el gurí que vía la Escue 


De diez años que trabajo, 
Escurriendo teta y teta, 
Nunca pude hacerme un pa 
Ni comprarme una miseria.. 

Mi mujer viste, a lo pobre, 
Con las garras que remienda... 
Yo, en el tambo, me Varreglo 
Retobáo en alpillera... 


Los gurises...? brecitos ! 
Ellos, %, que a pena... 
Ou'en invierno y en verano 
Han de andar de pata suelta, 
Disparándole a la escarcha 
O juyendo a las rosetas... 

Y buscando la cocina 
Si es qu e frio los dios 


a contento pa mi rancho... 
¡Hoy cobramos la quincena... ! 
La tristeza vendrá sola 


Cuando en casa saque cuentas... 


a? 








ds, 
ya, 
TA 
TAN 
MN